Los futuros de EE. UU. caen mientras Trump intensifica las amenazas de aranceles por Groenlandia
Los mercados estadounidenses sacudidos por nuevas amenazas arancelarias
Los futuros de los índices bursátiles de Estados Unidos ampliaron sus caídas entre la noche del domingo y la madrugada del lunes 19 de enero de 2026, después de que el presidente Donald Trump reafirmara su intención de imponer aranceles comerciales a varios países europeos si no se alcanza un acuerdo para que Groenlandia pase a control de Washington. Sus declaraciones intensificaron la ansiedad en los mercados globales y reavivaron el temor a una nueva guerra comercial transatlántica, empujando a los inversores a abandonar los activos de riesgo y buscar refugio en activos seguros.
El sentimiento del mercado ya era frágil tras una sesión mixta en Wall Street a finales de la semana pasada, y los comentarios de Trump añadieron una nueva capa de incertidumbre geopolítica. Los volúmenes de negociación se mantuvieron reducidos debido al feriado por el Día de Martin Luther King Jr. en Estados Unidos, lo que amplificó los movimientos de precios en los futuros y en las materias primas.
Los futuros bursátiles caen mientras desaparece el apetito por el riesgo
A última hora del domingo, los futuros vinculados al S&P 500, al Nasdaq 100 y al Dow Jones Industrial Average registraban fuertes descensos. Las acciones tecnológicas lideraron las pérdidas, reflejando su alta sensibilidad a los riesgos comerciales globales y a posibles interrupciones en las cadenas de suministro. La caída anticipaba un inicio de semana complicado para las acciones estadounidenses incluso antes de la reapertura de los mercados al contado.
Los mercados asiáticos reaccionaron negativamente durante la sesión del lunes, con los principales índices de Japón, Corea del Sur y Australia en baja, a medida que los inversores evaluaban las posibles consecuencias de las tensiones entre Estados Unidos y Europa. Los futuros europeos también apuntaban a una apertura débil, lo que indicaba que la presión vendedora se extendería a nivel global.
La estrategia de Trump sobre Groenlandia y el ultimátum arancelario
El presidente Trump afirmó que a partir del 1 de febrero Estados Unidos impondrá un arancel adicional del 10 % a las importaciones procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Países Bajos, Finlandia y el Reino Unido. Advirtió que esta tasa podría aumentar hasta el 25 % en junio si las negociaciones sobre Groenlandia no avanzan.
Trump ha sostenido reiteradamente que Groenlandia es estratégicamente vital para la seguridad nacional de Estados Unidos, citando su posición geográfica y su importancia militar en el Ártico. Groenlandia es un territorio autónomo bajo el Reino de Dinamarca, y tanto las autoridades danesas como las groenlandesas han rechazado firmemente cualquier idea de venta.
El 19 de enero de 2026, Trump volvió a insistir en su postura en nuevas declaraciones, señalando que la amenaza arancelaria no es solo retórica, sino una herramienta real de negociación. Los mercados interpretaron esto como una escalada del conflicto y no como una táctica temporal, aumentando el temor a una inestabilidad comercial prolongada.
Europa responde y prepara posibles represalias
Los líderes europeos reaccionaron con firmeza, calificando el plan de aranceles como una forma de coerción económica que socava las normas internacionales y las alianzas históricas. Funcionarios de Francia y Alemania subrayaron que la política comercial no debe utilizarse como instrumento de presión en disputas territoriales o geopolíticas.
La Unión Europea señaló que estaba evaluando posibles contramedidas en caso de que los aranceles entren en vigor. Estas incluirían la activación de mecanismos de defensa comercial y la imposición de gravámenes a exportaciones estadounidenses sensibles desde el punto de vista político y económico. El 19 de enero de 2026, funcionarios de la UE afirmaron que cualquier respuesta sería firme pero proporcionada, con el objetivo de proteger a las industrias europeas y evitar una escalada incontrolada.
Este enfrentamiento aumentó el temor a que un nuevo conflicto comercial entre Estados Unidos y Europa interrumpa las cadenas de suministro globales, debilite las perspectivas de crecimiento y presione al alza la inflación en un momento en que muchas economías aún se están recuperando de crisis anteriores.


