USDZAR en 15.90 mientras el Rand avanza un 11% en seis meses

Sudáfrica inicia 2026 con una trayectoria constructiva, aunque con cautela. La inflación general se moderó hasta el 3,6% en diciembre, lo que permitió al South African Reserve Bank (SARB) mantener la tasa repo en 6,75% en su reunión de finales de enero. Esta postura calibrada refuerza la creciente credibilidad institucional en torno al nuevo objetivo de inflación del 3%, reducido desde el punto medio previo de 4,5%, y señala un sólido anclaje de las expectativas inflacionarias a medio plazo.

Si bien el crecimiento real del PIB se mantuvo moderado en torno al 1,3–1,4% en 2025, los indicadores prospectivos apuntan a una aceleración gradual hacia el 1,8–2,0% en el medio plazo. Esta perspectiva se sustenta en la implementación continua de reformas estructurales bajo la Operation Vulindlela, junto con una recuperación cíclica en los sectores vinculados a materias primas, que siguen siendo fundamentales para el perfil exportador del país.

La dinámica fiscal ha mejorado de forma significativa. El gobierno ha registrado superávits primarios durante dos ejercicios fiscales consecutivos y proyecta una ampliación desde aproximadamente el 0,9% del PIB actual hasta el 2,5% en el ejercicio fiscal 2028/29. Una recaudación tributaria superior a lo previsto, especialmente gracias a los elevados precios de los metales preciosos, ha reforzado el proceso de consolidación fiscal. Esta mejora en la narrativa crediticia soberana fue validada por la subida de calificación de S&P a finales de 2025, reflejando métricas más sólidas de sostenibilidad de la deuda y una mayor credibilidad en la política económica.

La reciente apreciación del rand —cotizando cerca de 15,9 frente al dólar estadounidense, su nivel más fuerte desde finales de enero— ha estado impulsada principalmente por precios robustos de las materias primas y una debilidad generalizada del dólar. El oro, el platino y el paladio representan conjuntamente alrededor del 20% de las exportaciones totales, generando importantes flujos de divisas y una demanda estructural de ingresos denominados en ZAR. Más allá de estos factores cíclicos, la resiliencia de la moneda también refleja la mejora de los fundamentos internos: un marco monetario creíble y disciplinado, estabilidad política bajo un gobierno de coalición funcional y avances tangibles en la resolución de cuellos de botella estructurales en energía y logística.

Asimismo, la transición hacia un superávit primario y la salida de Sudáfrica de la “lista gris” del GAFI han comprimido de forma significativa las primas de riesgo soberanas. Esta revalorización ha transformado la percepción del rand, pasando de ser una divisa estructuralmente rezagada a convertirse en una de las más sólidas dentro del universo de mercados emergentes en 2026.

Por último, el diferencial positivo de tipos de interés continúa respaldando al rand a través de las dinámicas de carry trade. Los rendimientos reales relativamente elevados de Sudáfrica siguen siendo atractivos en el contexto global, incentivando flujos de cartera hacia activos denominados en ZAR y reforzando la posición externa de la divisa.

ANÁLISIS TÉCNICO

El gráfico de mayor plazo muestra con claridad la marcada tendencia bajista iniciada el 8 de abril de 2025, desde niveles ligeramente inferiores a 20,00. La zona de 17,12 ha actuado como un suelo relevante desde al menos 2022 y, por ello, se señala como nivel clave de resistencia (en negro y negrita). Otros niveles históricos derivados de finales de 2021–2022 —cuando el USD/ZAR cotizaba en niveles similares a los actuales— incluyen 16,80 y 16,39, aunque no son plenamente visibles en el horizonte temporal más corto mostrado.

USDZAR, Diario, Mar 2025 – Presente

Se estableció un mínimo provisional en 15,62 el 29 de enero. Desde entonces, el rebote llevó al par hacia la primera resistencia en 16,39, que frenó la recuperación y empujó los precios nuevamente hacia la zona actual de 15,84.

Los indicadores de momentum comienzan a mostrar señales tempranas de posible estabilización. El RSI sugiere la aparición de una leve divergencia alcista. El MACD permanece en territorio negativo; sin embargo, el histograma se ha mantenido por encima de la línea de señal durante varias sesiones, lo que indica una pérdida de impulso bajista. Por su parte, el Ichimoku muestra que la línea de conversión rápida (Tenkan-sen) está intentando cruzar al alza la línea base más lenta (Kijun-sen), un desarrollo que podría reforzar intentos alcistas de corto plazo.

En esta fase, la acción del precio podría estar entrando en una etapa inicial de estabilización, con un rango probable de cotización a corto plazo entre 15,71 y 16,40. La línea de tendencia descendente —que actualmente pasa por la zona de 16,48— constituirá una prueba clave para determinar si la tendencia bajista principal está perdiendo fuerza.

Desde una perspectiva macroeconómica, los fundamentales continúan favoreciendo al rand en el medio plazo. Si la presión bajista se reanudara, una ruptura por debajo de 15,62 abriría el camino hacia 15,40 inicialmente y posteriormente hacia 15,17. No obstante, consideramos que en las próximas semanas podría comenzar a formarse un intento de rebote correctivo en este cruce.