El USD y el Oro Reaccionan a la Crisis en Medio Oriente
El impacto en los mercados financieros del ataque coordinado de EE. UU.–Israel contra Irán, que vuelve a desestabilizar Medio Oriente, ya comienza a hacerse evidente —y muy probablemente estamos apenas al inicio.
Desde el punto de vista geográfico, Irán ocupa toda la costa noreste del Golfo Pérsico y domina directamente el Estrecho de Ormuz, por donde transita diariamente aproximadamente el 25% del suministro mundial de petróleo. Más del 80% de ese volumen se dirige hacia Asia, particularmente a China. Al mismo tiempo, alrededor del 25% de los envíos globales de GNL pasaron por esta ruta en 2024, principalmente con origen en Qatar y en gran medida con destino a Europa.
Por lo tanto, resulta claro que las repercusiones económicas inmediatas afectan principalmente a la región euroasiática en su conjunto. Lo que agrava aún más la preocupación es que este último conflicto no parece tener una resolución rápida. Hace apenas unas horas, Donald Trump reconoció que la guerra podría prolongarse al menos cuatro semanas, mientras que el jefe de Seguridad iraní, Ali Larijani, descartó la posibilidad de negociaciones con Estados Unidos. Paralelamente, los ataques contra bases estadounidenses en la región se intensifican, con las primeras bajas militares estadounidenses confirmadas y al menos nueve territorios de distintos países alcanzados por represalias iraníes.
Los mercados abrieron bajo presión: los futuros de acciones en EE. UU. retrocedían aproximadamente un 1%, mientras que el petróleo inicialmente se disparó un 8% antes de corregir parcialmente, aunque al momento de redactar este informe aún mantiene un avance cercano al 6,5%. Los futuros del DAX en Europa muestran mayor tensión, con una caída actual del 1,3%. En Asia, donde la sesión al contado ya está avanzada, los principales índices cotizan entre -1,5% y -2%. Las aerolíneas son particularmente vulnerables —las interrupciones de vuelos no alcanzaban estos niveles desde el período de la COVID— mientras que, por ahora, las compañías energéticas figuran entre las pocas beneficiadas.
El dólar estadounidense se ve favorecido por su condición de activo refugio (USDX +0,47%), respaldado por los billones de dólares en contratos globales —tanto derivados como no derivados— denominados en USD y por la necesidad de mantener liquidez en dólares para atenderlos. El oro también ha recibido una fuerte demanda; pese a la volatilidad bajista observada en semanas recientes, actualmente cotiza con un alza del 1,87%, aproximadamente 40 dólares por debajo de su máximo histórico de cierre.
ANÁLISIS TÉCNICO
El USDIDX ha superado su máximo relativo previo y la zona de consolidación de las últimas siete sesiones en el área de 97,65–97,75, y actualmente cotiza en 97,88. Esta ruptura, junto con un RSI en 57,98 con tendencia alcista y un MACD cuyo histograma se torna positivo hoy, sugiere que el movimiento ascendente podría continuar.
Los objetivos naturales se ubican en los niveles de resistencia en 98,65 y 99,15. Entre ambos niveles también se encuentra una línea de tendencia descendente menor (mostrada como una línea roja discontinua), que mencionamos únicamente a modo de referencia. Por encima de estos niveles aparece la resistencia más relevante en 100,05; sin embargo, el índice aún se encuentra aproximadamente un 2,2% por debajo de ese umbral.

El oro, por su parte, ha recuperado rápidamente las pérdidas registradas exactamente hace un mes, cuando puso a prueba brevemente los 4.400 dólares antes de consolidar en el rango de 4.850–5.050 dólares. También experimentó varios días adicionales de consolidación la semana pasada, ya que —hasta el viernes (a diferencia del USD)— no logró superar la zona de 5.230 dólares. Actualmente avanza un 1,82% y cotiza en 5.376 dólares.
El precio de cierre más alto registrado en nuestra plataforma fue de 5.408 dólares, y parece probable que este nivel sea nuevamente testeado en el corto plazo. El máximo absoluto se marcó en 5.598 dólares el miércoles 28 de enero; si las tensiones persisten, como actualmente parece probable, no puede descartarse que los Estados soberanos busquen cubrir el riesgo geopolítico mediante exposición al metal precioso, diversificando —aunque sea parcialmente— su dependencia del USD.

Nota: En esta sección hemos evitado deliberadamente hacer referencia al contexto geopolítico y hemos limitado el análisis estrictamente a niveles de precio e indicadores técnicos. Los operadores que se apoyan en el análisis técnico deben anclar sus decisiones principalmente a estas herramientas, incluso en un entorno geopolítico desafiante y emocionalmente cargado, ya que constituyen el único marco estructurado capaz de mitigar movimientos repentinos y potencialmente significativos en el contexto actual.
