Apocalipsis Plata: anatomía de un colapso
Durante las últimas semanas hemos hablado en repetidas ocasiones del potente rally en los metales preciosos. Era difícil ignorarlo: la plata había subido un 69,66% en apenas un mes, hasta el jueves 29 de enero. El movimiento parecía imparable y —francamente— ilógico, difícil de justificar desde un punto de vista fundamental y, sobre todo, imprudente. Existían explicaciones plausibles: el uso creciente de la plata como material disipador de calor en centros de datos, un déficit estructural de producción y la prohibición de exportaciones por parte de China tras la clasificación del metal como “estratégico” por Estados Unidos en noviembre. Aun así, ninguno de estos factores explicaba plenamente un movimiento de tal velocidad y magnitud.
Luego, el viernes 30 de enero, el mercado sufrió una de las mayores caídas diarias de la historia. La plata registró lo que los analistas cuantitativos describen como un “evento de 10 sigmas”, situándolo entre los cinco colapsos de mercado más severos del último siglo. Los precios cayeron un -27,53%, o 32,38 dólares, desde un nivel de apertura de 117,63 dólares, eliminando aproximadamente 1,5 billones de dólares en capitalización de mercado. Fue, sin exagerar, un día de ajuste de cuentas: un auténtico armagedón de mercado.
Las causas probablemente fueron múltiples. Algunos señalaron el cambio en el liderazgo del banco central y el nombramiento de Warsh, aunque esta explicación resulta poco convincente. Con mayor fundamento, los requisitos de margen impuestos por la CME ya habían aumentado alrededor de un 20% en las semanas previas y se incrementaron de forma agresiva nuevamente el viernes. El posicionamiento especulativo también desempeñó un papel decisivo, ya que muchos fondos —hedge y no hedge— que habían entrado para aprovechar el movimiento parabólico se vieron obligados a deshacer posiciones, posiblemente bajo presión de margin calls, una vez iniciada la caída.
Quizá el dato más llamativo es que, incluso después del desplome del viernes, la plata sigue siendo el gran activo con mejor comportamiento en lo que va del año, con una ganancia del 18,87%. Como se señaló anteriormente, esta no fue la mayor caída de la historia de la plata, sino la segunda. La más severa tuvo lugar durante el “Silver Thursday” de 1980, estrechamente vinculada al intento de los hermanos Hunt de dominar el mercado en medio de la turbulencia inflacionaria de finales de los años setenta. En busca de protección frente a un dólar debilitado y una inflación creciente, Nelson Bunker Hunt y William Herbert Hunt acumularon enormes cantidades de plata física y posiciones apalancadas en futuros, llegando a controlar una parte significativa de la oferta mundial. Sus compras impulsaron el precio de la plata desde menos de 10 dólares por onza en 1979 hasta cerca de 50 dólares en enero de 1980.
El giro se produjo cuando las bolsas impusieron reglas de “solo liquidación” y aumentaron de forma drástica los requisitos de margen para limitar el riesgo de concentración. Estas medidas dejaron al descubierto la fuerte dependencia de los Hunt del apalancamiento, desencadenando margin calls que no pudieron atender. El 27 de marzo de 1980 —Silver Thursday— los precios se desplomaron un 33% en una venta masiva, borrando gran parte del rally y forzando liquidaciones generalizadas. Otro episodio extremo se produjo en 2011, nuevamente vinculado a agresivas subidas de márgenes —cinco incrementos en una sola semana— que provocaron una caída rápida del 12%.
ANÁLISIS TÉCNICO
El viernes, la plata encontró soporte cerca de los 73,80 dólares, nivel que coincide con su media móvil de 50 días (MA50). La sesión cerró en 85,27 dólares, ligeramente por debajo de la línea de tendencia alcista iniciada en noviembre y que se aceleró con fuerza a comienzos de este año. Desde un punto de vista técnico, esto sugiere que en las próximas sesiones la plata podría intentar defender dicha línea de tendencia —con un posible rebote hacia la media móvil de 21 días (MA21), actualmente en torno a los 91,80 dólares—, aunque esa misma línea de tendencia ahora podría estar actuando como resistencia.

Al alza, los principales niveles de resistencia a vigilar son 87.90, 89,90, 92,85 y 96,15 dólares. A la baja, conviene prestar atención a 84,00, 80,75 y la zona de 73,80 dólares. Se espera que la volatilidad siga siendo extrema; por ello, el trading en este entorno está indicado únicamente para perfiles de alto riesgo y estrategias de muy corto plazo e intradía. En las últimas cinco sesiones, el rango diario medio móvil ha sido de 18,56 dólares, lo que pone de relieve un régimen de volatilidad inusualmente elevado.

