El Cacao en caída libre ante desequilibrios entre oferta y demanda
Hoy es día festivo tanto en Estados Unidos como en Canadá, y los mercados en China permanecerán cerrados durante toda la semana. La agenda macroeconómica es ligera, salvo por el ya publicado y decepcionante dato de PIB japonés. En términos generales, los mercados reanudan la actividad con un tono apagado y somnoliento tras el fin de semana.
En este contexto, centraremos la atención en un tema algo diferente de lo habitual: una materia prima agrícola blanda, el cacao.
El cacao cotiza actualmente en torno a los USD 3.700 por tonelada métrica, lo que supone una caída cercana al 30% en el último mes y de aproximadamente un 60–65% interanual. Esta corrección sigue al repunte extremo observado a finales de 2024, cuando los futuros superaron brevemente los USD 12.000 por tonelada ante fuertes preocupaciones sobre la oferta y perturbaciones climáticas en África Occidental.
La actual fase bajista responde principalmente a dos cambios fundamentales: la previsión de un retorno a superávit global en la campaña 2025/26 y una debilidad persistente de la demanda industrial. Las condiciones meteorológicas favorables en África Occidental—especialmente en Côte d’Ivoire y Ghana—han mejorado el desarrollo de las mazorcas y la calidad de la cosecha. Como consecuencia, los analistas proyectan un superávit global de entre aproximadamente 175.000 y 287.000 toneladas métricas.
Al mismo tiempo, se ha hecho evidente una destrucción de demanda. Las moliendas de cacao—indicador de la producción industrial de chocolate—han descendido a mínimos de varios años. Los datos del cuarto trimestre de 2025 muestran una contracción interanual del 8,3% en Europa y de casi el 5% en Asia, ya que los elevados precios al consumidor han llevado a los compradores a optar por alternativas más económicas o a reducir el consumo discrecional de chocolate.
Desde el punto de vista estacional, la oferta está dominada por la cosecha principal de África Occidental (octubre–marzo), seguida por una cosecha intermedia más reducida (abril–septiembre). Los precios suelen fortalecerse durante los picos de molienda, cuando los fabricantes europeos y norteamericanos acumulan inventarios de cara a la demanda estacional de fin de año. Por el contrario, tienden a debilitarse en los periodos de máxima cosecha, cuando aumenta la presión de la oferta.
A pesar de la reciente corrección, la perspectiva a medio plazo sigue siendo estructuralmente constructiva. El crecimiento de la demanda en los mercados emergentes continúa compensando la desaceleración del consumo en las economías occidentales maduras. El posicionamiento del dinero gestionado muestra una reducción de las posiciones largas netas, aunque los inversores mantienen un sesgo constructivo a largo plazo debido a restricciones estructurales de la oferta, como el envejecimiento de los árboles, la volatilidad climática y la limitada replantación en las regiones productoras.
El mercado físico sigue relativamente ajustado. Los inventarios portuarios en Côte d’Ivoire se sitúan por debajo de las medias históricas, y los procesadores continúan adoptando estrategias de compra muy ajustadas a sus necesidades inmediatas. Las curvas forward y los informes bancarios incorporan actualmente expectativas de un nuevo superávit global en 2025/26 y precios medios significativamente inferiores al pico de 2024, aunque todavía por encima de los niveles previos a 2023.
En resumen, el mercado parece estar transitando hacia una fase de normalización de precios y recomposición de balances. No obstante, es probable que la volatilidad se mantenga elevada, con precios altamente sensibles a cualquier nueva perturbación climática o decisión política en África Occidental.
ANÁLISIS TÉCNICO
Uno de los aspectos más atractivos de este tipo de instrumento es su casi total ausencia de correlación directa con la mayoría de los mercados tradicionalmente negociados—como divisas, renta variable y grandes materias primas—tal y como se aprecia claramente en el gráfico semanal.

El desplome y la tendencia bajista en curso desde el máximo de USD 12.000 hasta el nivel actual de USD 3.640 en solo un año son evidentes, sin señales claras de estabilización por el momento. Todos los niveles técnicos relevantes han sido perforados, especialmente los USD 6.850 y, más recientemente, los USD 5.000. El siguiente soporte significativo parece situarse en torno a USD 3.380, aproximadamente USD 250 por debajo de los niveles actuales.
Sin embargo, dada la elevada volatilidad y el tiempo restante hasta la temporada de molienda, no puede descartarse una extensión adicional hacia los USD 2.700.
En el marco temporal diario, la acción del precio sigue asemejándose a un clásico “cuchillo cayendo”. La referencia técnica más clara es probablemente la línea de tendencia bajista en color púrpura oscuro, que actualmente pasa cerca de los USD 5.450 y que podría considerarse como objetivo en caso de cualquier rebote. Resistencias intermedias relevantes son las medias móviles de 21 y 50 días.

No obstante, identificar el momento adecuado para abrir posiciones largas en una materia prima en fuerte tendencia bajista resulta complejo. Aunque el RSI se encuentra en zona de sobreventa y el siguiente nivel bajista identificado—USD 3.380—parece relativamente cercano, aún implicaría un movimiento adicional del 7% a la baja. Por ello, evitaríamos asumir que el precio es atractivo simplemente porque el cacao ya ha caído con fuerza. Más bien, conviene actuar con paciencia y esperar señales técnicas claras de giro, como la ruptura de máximos relativos previos.
El mercado acumula una caída superior al 70% desde el máximo de hace un año, pero parafraseando una conocida frase atribuida a un antiguo banquero de JPMorgan Chase: “Un activo que ha perdido el 75% es simplemente uno que primero perdió el 50% y luego volvió a reducirse a la mitad.”