EUR/JPY Desciende Gradualmente Mientras las Dinámicas de Largo Plazo Permanecen Intactas
Si combinamos la fortaleza relativa del euro con la debilidad estructural del yen japonés, identificamos el cruce de divisas en el que la moneda del país del Sol Naciente se ha depreciado en mayor medida frente a una de las tres principales divisas mundiales.
El principal catalizador —entre los distintos factores macroeconómicos que influyen en una divisa— han sido las expectativas sobre los tipos de interés. El dólar estadounidense atravesó un año complejo, al encontrarse plenamente inmerso en su ciclo de flexibilización monetaria desde finales de 2024 (septiembre). Lo que puede resultar sorprendente (y de hecho lo fue para el autor de este informe) es que su comportamiento en el año frente al yen haya sido negativo. El USD/JPY cayó un 0,41%, retrocediendo 65 pips hasta cerrar en 156,71 a 31 de diciembre de 2025.
Este resultado también refleja los desarrollos recientes en Japón, donde la inflación —tanto de precios al consumo como salarial— finalmente ha vuelto a acelerarse. Con una tasa interanual del 2,9%, la inflación japonesa es actualmente la segunda más elevada entre las principales economías, solo por detrás del Reino Unido (3,2%). Como es bien sabido, esto ha contribuido a una reducción de los diferenciales de tipos de interés frente a otras economías desarrolladas. El Banco de Japón ha llevado su política monetaria a los niveles más altos de los últimos 30 años (0,75%), mientras que el rendimiento del JGB a 10 años se elevó ayer hasta el 2,124%. No obstante, sigue situándose claramente por debajo de referencias comparables como el Bund alemán a 10 años (2,818%) o el Treasury estadounidense (4,136%).
En cualquier caso, como se mencionó al inicio y sin entrar en el detalle de los distintos bloques económicos, el EUR/JPY fue el cruce con mejor desempeño en 2025, con una ganancia del 12,77% (de 162,75 a 184,01), superando incluso al GBP/JPY, que avanzó un 7,24% (de 196,80 a 211,23). Pasamos, por tanto, a evaluar su configuración técnica actual.
ANÁLISIS TÉCNICO
El nuevo impulso alcista que caracterizó a 2025 comenzó en febrero, concretamente en la última sesión del mes, desde el nivel de 154,74. En un marco temporal superior, la tendencia de largo plazo puede rastrearse hasta mayo de 2020, partiendo de la zona de 114. Este aspecto es relevante, ya que pone de manifiesto cómo determinadas dinámicas fundamentales pueden mantenerse resilientes a lo largo del tiempo, pese a perturbaciones de corto plazo.

La acción del precio durante el último año ha sido excepcionalmente ordenada, desarrollándose dentro de un canal bien definido en el que pueden identificarse al menos cinco ondas, en línea con la teoría clásica de Dow. Desde marzo, el RSI se ha mantenido en territorio mayoritariamente positivo, cayendo por debajo de 46 únicamente de forma puntual en septiembre; un comportamiento similar se observó en el MACD. En el gráfico actual, en lugar de utilizar las medias móviles habituales (21, 50, 100), se presenta el indicador Ichimoku, que también se basa en medias móviles, aunque calculadas de forma distinta. En este caso, el precio se ha mantenido de forma consistente por encima de la media más lenta (Kijun-sen) y, en las pocas ocasiones en que la perforó brevemente, encontró un soporte claro en la nube (el área resaltada en naranja).
A día de hoy, el EUR/JPY cotiza en 182,92. El RSI vuelve a descender hacia el nivel de 50 (actualmente en 52,79), y el precio se sitúa entre la media rápida (Tenkan-sen) y la más lenta. Dado que el cruce se encuentra en fase de consolidación desde el 19 de diciembre (fecha de la última decisión del BoJ), nos centramos en las principales zonas de soporte. El primer nivel se sitúa en 182,58, seguido de un área más relevante en 180,15, que marcó el suelo de mediados de noviembre y donde, en caso de alcanzarse, el precio probablemente encontraría la parte superior de la nube Ichimoku. Entre ambos niveles, no debe pasarse por alto la zona comprendida entre 181,70 y 182,00.
Dicho esto, todavía no observamos un cambio estructural en las dinámicas de largo plazo del yen frente a otras divisas. En consecuencia, consideramos poco probable una apreciación sostenida y significativa del yen, y estimamos que adoptar posiciones agresivas a su favor sigue implicando un nivel de riesgo elevado.
