Microsoft (MSFT) Bajo Presión Sostenida
Las acciones de Microsoft han caído aproximadamente un 30% desde sus máximos históricos, alcanzados intradía el 28 de octubre del año pasado en 551,43 dólares, convirtiendo a MSFT en el peor desempeño dentro de las “Magnificent Seven” en los últimos seis meses, con el peor inicio de año desde 2008.
La caída no refleja un deterioro de los fundamentales —los ingresos del segundo trimestre fiscal alcanzaron 81.300 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 17%, y un EPS diluido que subió un 60% hasta 5,16— sino una reevaluación del mercado impulsada por la creciente brecha entre el gasto en inteligencia artificial y su monetización. El capex alcanzó 37.500 millones de dólares en el trimestre, dos tercios destinados a activos de corta duración como GPUs y CPUs, frente a los 64.600 millones de todo 2025. Los inversionistas comienzan a cuestionar el retorno de esta inversión.
La preocupación se intensifica por el rol de OpenAI —que representa el 45% del backlog de Azure—, cuyo intercambio de propiedad intelectual no ha mejorado de forma visible el rendimiento de Copilot. Esto ha obligado a Microsoft a aumentar su inversión en I+D mientras consume capacidad interna de Azure que podría generar ingresos. A esto se suma el temor de que la IA generativa erosione el negocio de software empresarial de alto margen, lo que ha llevado a una compresión de múltiplos y ha acelerado la caída en 2026. En resumen, el mercado descontaba crecimiento acelerado; en cambio, enfrenta una expansión más moderada de Azure y un capex sin señales de desaceleración, lo que mantiene la presión sobre la acción.
Análisis Técnico

Para dimensionar el movimiento de MSFT (370,42 dólares), es clave observar el gráfico de largo plazo (cinco años), donde se identifican dos líneas de tendencia que han sostenido la subida desde 2020. La más reciente y empinada, iniciada en agosto de 2022 cerca de 213 dólares, ha sido claramente quebrada. La ruptura ocurrió en torno a 395 dólares el 19 de marzo (tras un intento fallido el 23 de febrero), lo que constituye una señal negativa relevante. Esto es crítico, ya que la tendencia de mayor plazo se ubica mucho más abajo, alrededor de 310 dólares.
Entre ambos niveles, existe un soporte intermedio en 365,75 dólares y un soporte más relevante en 345 dólares. Al alza, el nivel de 384 dólares ha sido perdido y ahora actúa como resistencia. El precio continúa dentro de una tendencia bajista definida, y los indicadores —aunque algo ajustados— no muestran condiciones de sobreventa ni señales claras de reversión.

En el corto plazo (gráfico de una hora), la caída iniciada a finales de octubre sugiere espacio adicional a la baja hacia el rango de 365–345 dólares (con mayor probabilidad hacia la parte baja), lo que implicaría un descenso adicional de entre 5% y 7,5%. Cuando aparezca demanda, el precio enfrentará resistencia en la línea de tendencia interna más empinada del canal, la misma que rechazó el precio a inicios de marzo.
La única señal ligeramente constructiva es que, en el corto plazo, comienzan a aparecer indicios tempranos —aunque aún débiles— de posible reversión en los indicadores.
Aun así, en este tipo de activo, se mantiene la regla: nunca intentar atrapar un cuchillo en caída.
